Oseja

Oseja, uno de los rincones más tranquilos de la Comarca del Aranda, es un municipio donde la naturaleza y la tradición se fusionan. Rodeado de paisajes serenos y campos que invitan al paseo, Oseja conserva el encanto de los pequeños pueblos rurales. Su iglesia parroquial, dedicada a San Bartolomé, es el principal testigo de su legado histórico y cultural. Perfecto para quienes buscan desconectar y disfrutar de la paz de un entorno auténtico, Oseja es un lugar donde el tiempo parece detenerse.

Se tiene constancia del poblamiento celtíbero en el yacimiento cercano de la Peña la Muela, uno de los poblados que fueron arrasados por los romanos en las guerras celtíberas. Sin embargo, Oseja no será fundada hasta la llegada de los musulmanes a la Península y específicamente las tribus beréberes. Uno de los nombres de las familias de estos beréberes son los Awsaya, del cual deriva el nombre de Oseja.

Su edificio más destacado es la iglesia parroquial dedicada a Santa María Magdalena. Construido a finales del siglo XVII sigue el imperante estilo barroco, sobre las bases de lo que fue la primitiva iglesia románica. De esta primera época tan solo queda la pila bautismal. Otras de las construcciones más características de la localidad son las bodegas que horadan la ladera del monte. Estas cuevas son visibles al exterior por las puertas y las lumbreras en forma de cúpula.