Pomer

Pomer, un pequeño y acogedor municipio de la Comarca del Aranda, destaca por su tranquilidad y belleza rural. Situado en un entorno natural privilegiado, ofrece paisajes ideales para el senderismo y el disfrute al aire libre. Su patrimonio histórico se refleja en la iglesia de San Juan Bautista, un emblema de su rica tradición. En Pomer, la calma de la vida rural se combina con el encanto de un lugar donde el tiempo parece detenerse, convirtiéndolo en un refugio perfecto para desconectar y conectar con la naturaleza.

Pomer asienta su casco urbano en la sierra del Moncayo, casi en el límite con la provincia de Soria. Es terreno montañoso donde reinan encinares y carracales, bañado por varios arroyos que conforman una vez fundidos el río Aranda. Es la localidad más alta de la Comarca del Aranda con una altitud de 1.107 metros y la segunda de toda la provincia de Zaragoza, lo cual también nos habla de la dureza del clima, con una temperatura media anual que escasamente sobrepasa los 10 grados.

Esta situación geográfica ha condicionado la vida de sus habitantes, cuya principal dedicación era la ganadería, como es habitual en la economía de montaña. En relación con los modos de vida de los antiguos pobladores de Pomer están unos de los edificios de mayor interés etnológico de la comarca, hablamos de las bodegas bajo tierra que almacenaban el vino que iba a ser consumido durante el año y lo conservaban a una temperatura constante. También es reseñable el pozo nevero que se halla en las eras cercanas que almacenaba la nieve caída en el invierno que era usada para enfriar y conservar los alimentos y para otros fines terapéuticos. La forma de este pozo es circular y se remata en una falsa cúpula por aproximación de hiladas.

La iglesia parroquial está dedicada la Asunción. El origen de este templo es románico y de esta época se conserva la pila bautismal y unos capiteles decorados. Pero en el siglo XVI, el templo fue remodelado siguiendo el estilo tardogótico, mientras que para la portada se eligió el manierista.